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A mí, el fenómeno de las caras de Bélmez siempre me ha llamado mucho la atención, más que nada porque no hay otro igual en el mundo. Lo normal es que la gente diga que siente la presencia de fantasmas, ya sea porque en casa se le caen las cosas al suelo sin que las haya tocado nadie, o se escuchan voces raras cuando se van a dormir, o en el espejo del cuarto de baño a veces se ve reflejado un niño con pinta de antiguo. También hay gente que asegura haber visto un OVNI, o al Monstruo del Lago Ness, que son cosas que están muy bien, pero no son originales. Al fin y al cabo, son historias que hemos oído desde pequeños, y es normal que haya gente que se sugestione y se crea que las está viviendo y hasta le dé gusto comprobar que no se ha pasado toda la vida haciendo caso a cuentos chinos. Pero es que son eso, modelos que ya se crearon y que se pueden aceptar o no, porque en esta vida tienes que tener muy claro si crees en los zombis, en los vampiros, en los Annunnaki o en el Yeti. Porque cada uno es libre de creer en lo que quiera, pero atente a las consecuencias si vas a la tele a decir que has establecido contacto con un marciano trompetero de un metro cincuenta, que te van a llamar de todo.

Pero las Caras de Bélmez son únicas. No hay gente en Alemania o en Bielorrusia diciendo que le han salido unas manchas en el suelo de la cocina que parecen caras, y eso es algo que no tenemos en cuenta, que aquí mucho reivindicar el sol y la playa y la paella, pero de las Caras de Bélmez no se acuerda nadie, y eso sí que es único y typical spanish a más no poder. No hay unas Caras de Munich, ni unas Caras de Turín, ni unas Caras de Wisconsin. Las Caras de Bélmez son de Bélmez y no hay más. No sabemos apreciar lo nuestro, y hasta la gente de fuera lo tiene más claro: hay unos tipos alemanes que hacen death metal y se han puesto Bélmez como nombre del grupo, que me pregunto yo cómo se habrán enterado de la existencia de las caras en su Alemania natal y por qué decidieron llamarse así. Seguro que todo el mundo se lo pregunta en las entrevistas, si es que conceden entrevistas, porque viendo la música que hacen igual son tipos con muy malas pulgas y asustan a los periodistas alemanes. He investigado un poco y no sacan discos desde el 95, aunque igual no les funcionaba el nombre y se lo han cambiado por otro fenómeno paranormal y ahora se llaman Las niñas de la curva, que todo puede ser.

A mí la historia me fascinó desde niño, porque no es muy normal que seas una señora mayor de un pueblo perdido de la mano de Dios y te aparezcan unas manchas en el suelo de la cocina con forma de cara. A María, que era así como se llamaba la señora, le pareció curioso y llamó a la gente del pueblo para que vieran la cara, a la que bautizaron como La Pava, que no entiendo yo porqué le pusieron La Pava, cuando se trataba claramente de un señor con bigote. Ahí veo yo un misterio del que nunca se habla.

Luego picaron el suelo para hacer desaparecer la cara porque pensaron que ya estaba bien la broma, pero al cabo de unos días volvió a aparecer, que me pasa eso a mí y cojo una maleta y salgo corriendo de la casa y que me busquen. El caso es que después de La Pava aparecieron más caras, y venga a intentar quitarlas y las caras empeñadas en volver a aparecer. Las Caras de Bélmez son como esos colegas que se te apalancan en casa y no los sacas ni con agua caliente, aunque hay que decir en su defensa que no le piden cacaos y una cervecita a la señora María, lo cual es de agradecer. Y aquella casa se llenó de caras. Un montón. Había más gente que en un hotel de la costa en temporada alta. Como esta canción que me he encontrado, que habla de veranear en Bélmez.

El caso de Bélmez tuvo mucho bombo en los periódicos y en el mundillo de los fenómenos paranormales, que en aquellos días estaba capitaneado por el doctor Jiménez del Oso, un señor cuyas bolsas en los ojos eran un fenómeno paranormal en sí mismo. Aunque en los 70 se dijo que todo aquello era falso, porque dicen que Franco dijo que aquello no podía ser y que dejaos de historias que si aquí hay que adorar a alguien es a mí y no a cuatro manchas en una pared, aunque nunca se ha podido demostrar que aquello fuera un montaje, porque dejaron sellada la habitación un montón de tiempo y aparecieron caras nuevas.

Dejarse de hostias.

Yo me creo al cien por cien que todo sea verdad, porque no me imagino a la señora María pensando que para sacarse unas perras lo mejor que puede hacer es simular que le han salido unas manchas con forma de cara en el suelo de la cocina, porque todo el mundo sabe que si te quieres forrar lo que tienes que decir es que se te ha aparecido la Virgen en un punto determinado y a los cuatro días tienes ahí un santuario, o un centro de peregrinación en el que puedes vender figuritas o hasta el Palmar de Troya si te pones en serio.

Me parece de una lógica aplastante que a nadie en su sano juicio se le puede ocurrir una idea tan original y única en el mundo, que además te va a dejar la cocina hecha unos zorros, cosa que no es del agrado de nadie. No puede ser mentira. Y si lo es, a esta señora habría que darle un premio a la inventiva, porque el mundo de lo paranormal está muy falto de ideas desde hace muchos años. No hay más que ver Cuarto Milenio, todo el rato tirando de casos de los 80, los 70 o los 60, que ya parecen la Rock FM.

Fue precisamente Iker quien revitalizó el caso hace unos años con un programa especial de tropecientas horas y hasta se fue a la casa para grabar unas psicofonías que ponían los pelos de punta,  que es algo que siempre pasa en las psicofonías, porque siempre se oyen voces de niños que piden socorro y cosas así, que me pregunto yo si nunca se ha grabado una psicofonía en la que el fantasma haya dicho “pásame la sal” o “se ha quedao buena tarde”. Porque en esa dimensión desconocida habrá almas atormentadas y todo lo que quieras, pero digo yo que también habrá espectros que sean como la gente normal, que hablan por hablar y para no estar callados. Seguro que existe el típico fantasma de bar que te engancha del brazo y te da la turra mientras se bebe catorce carajillos de brandy y te cuenta que el más allá ya no es lo que era, que con Jiménez del Oso se vivía mejor y que ya no hay manera de asustar a nadie sin que saque el móvil y envíe la grabación a la tele. Seguro que hay psicofonías así, pero no las sacan porque lo que es rentable es dar miedo y no enseñar un mundo paranormal que parece el coño de la Bernarda.

A mí lo que más me intriga es si esas caras tienen vida, quiero decir, si sienten y piensan y todas esas cosas que hacen los seres vivos, porque si es así debe ser muy duro estar incrustado en una pared sin posibilidad de movimiento, máxime cuando, como ellas, eres una especie de celebridad pero no puedes disfrutar de tu éxito debido a tu propia idiosincrasia. Yo me imagino cómo debe ser una conversación entre dos de esas caras, que cuando hay una visita permanecen ahí quietas, pero cuando la visita se acaba se ponen a hablar de sus cosas, en plan

CARA 1: Vaya cara de muermo que pones cuando hay visita.

CARA 2: Es que estoy harta, desde que Iker hizo el especial ese, esto parece la boca del metro.

CARA 1: Pues a mí me gusta que vengan a vernos. Y que se hagan selfies con nosotras.

CARA 2: Ya se pasará la moda y nos quedaremos aquí más solas que la una otra vez.

CARA 1: No nos vamos a pasar de moda, porque ya formamos parte de la España mistérica.

CARA 2: Aún hay gente que no cree en nosotras, que dicen que estamos pintadas con no se qué.

CARA 1: También hay gente que no cree en el monstruo del Lago Ness, pero, ¿qué le vas a hacer? Me dan mucha pena los escépticos…

CARA 2: A mí me doy pena yo, no los escépticos.

CARA 1: ¿Pero qué te pasa hoy? Estás muy negativa.

CARA 2: Pues que estoy harta de estar incrustada en una pared. Quiero ser yo quien haga visitas a otros. Quiero ver mundo. Quiero abrir mis posibilidades. El mundo esta lleno de posibilidades para una cara bonita.

CARA 1: ¿Tú, una cara bonita?

CARA 2: ¿A que te doy un tortazo?

CARA 1: A ver.

Aquí la Cara 2 tendría que callarse, porque es evidente que no puede pegar ningún tortazo. Pero voy a dejar la historia que me he imaginado aquí, porque José Bosch me ha cedido este espacio en su blog y no quiero abusar de su confianza ni de la paciencia de los lectores, porque a veces me puedo ir un poco por las ramas y eso a veces a la gente no le gusta. Como no tenía mucho que hacer, la he escrito aparte para el que quiera leerla, aquí debajo la tenéis. Es la primera vez que publico algo en Internet que no sea un comentario de Facebook, y la verdad es que ha sido una experiencia divertida, porque a mí lo que me gusta es hablar de misterios y conspiranoias, que serán verdad o mentira, pero hacen la vida más divertida, porque si todo fuera tal y como lo ven nuestros ojos y hubiera una explicación racional para todo, yo no sabría qué hacer con los ratos muertos, que tengo bastantes por motivos que ahora no vienen al caso. Espero que la disfrutéis.

Leer o descargar ATRAPADAS EN BÉLMEZ, de Jesús Soup.

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