Corrección de textos para tu obra
La corrección de un texto consta de dos partes fundamentales: la corrección ortotipográfica y la corrección de estilo.
Ambas buscan que tu manuscrito gane en claridad, coherencia y calidad formal, sin perder tu voz como autor.
Corrección ortotipográfica
En esta fase se eliminan erratas, faltas de ortografía y pequeños fallos que el corrector automático no siempre detecta.
También se unifican criterios de estilo: uso de cursivas en extranjerismos, escritura de cifras o letras, tildes diacríticas, comillas y otros aspectos formales.
El objetivo es que todo el texto mantenga una línea coherente de principio a fin, evitando inconsistencias que el lector percibe aunque no siempre sepa explicarlas.
Corrección de estilo
Esta parte no busca cambiar tu personalidad como escritor, sino potenciar lo que ya está en tu texto.
Un corrector puede señalar frases mejorables, palabras poco precisas, problemas de registro o incoherencias narrativas que pasan desapercibidas cuando uno conoce demasiado bien su propia obra.
La idea es ayudarte a que el texto funcione mejor, conserve tu voz y produzca con más fuerza el efecto que quieres conseguir.
Por qué importa tanto
Un libro con erratas o incoherencias puede perjudicar seriamente la percepción del lector, y una mala reseña centrada en fallos formales puede afectar a la imagen de la obra.
¿Cómo lo vamos a hacer?
Errores frecuentes que revisaremos
- Abuso de verbos comodín.
- Abuso de palabras comodín o baúl.
- Redundancias y pleonasmos.
- Repeticiones léxicas.
- Uso incorrecto de mayúsculas.
- Problemas de puntuación.
- Gerundio de posterioridad.
- Queísmo y dequeísmo.
- Modificación de adverbio por posesivo.
- Dudas de género en profesiones.
- Errores de concordancia en número.
- Incoherencias narrativas o repeticiones de información.
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